El interés por convertir a Córdoba en una ciudad más sostenible se evidencia en acciones. En septiembre de 2024, la Municipalidad puso en marcha el proyecto Aceite Circular, un innovador programa que busca recolectar y reciclar el aceite vegetal usado por grandes generadores, y también por los vecinos en su consumo hogareño, con la finalidad de darle un destino sustentable a este residuo que a menudo se desecha incorrectamente, causando estragos en el medio ambiente.
¿Por qué es un problema el aceite usado?
El aceite vegetal usado, aunque aparentemente inofensivo, representa una amenaza silenciosa para el ecosistema local. «El aceite vegetal usado es un residuo problemático porque no es un residuo sólido urbano y es muy difícil captarlo», explicó Ignacio Andrés, Director de Economía Circular de la Secretaría de Ambiente Sustentable y Economía Circular de la ciudad de Córdoba.
Cuando se vierte por los desagües, el aceite se solidifica y obstruye las tuberías, causando desbordamientos y contaminando el agua. Además, al llegar a la planta de tratamiento de Bajo Grande, una de las más avanzadas de Latinoamérica, el aceite interfiere con los procesos de depuración, poniendo en riesgo una inversión millonaria.
“El aceite no clasifica como un residuo sólido urbano, tampoco clasifica como un residuo peligroso, y necesita un tratamiento especial para tratarlo como un residuo orgánico. Por este motivo estamos construyendo una ordenanza que esperamos pueda salir en 2025, para que se los trate como residuos especiales de generación universal, que lo clasificaría bien donde debe estar, junto a otra línea de residuos como pueden ser las pilas, neumáticos fuera de uso y demás. Al estar bien clasificados, esto nos permitirá tener una mejor administración y gestión de esos residuos”, explica Andrés.
Aceite Circular: la solución
¿Dónde se debe tirar entonces el aceite usado? Aceite Circular se creó para ofrecer una solución práctica y efectiva a este interrogante. Los ciudadanos pueden depositar su aceite vegetal usado en “tachos verdes” que se encuentran a disposición dentro de los 14 CPC (Centros de Participación Comunal) distribuidos por la ciudad de Córdoba.
Andrés explica que la mejor manera de entregar este aceite es en botellas plásticas bien cerradas. “Una vez que esté frío, los vecinos deben colarlo y verterlo en botellas para ser entregado”, apunta Andrés.
Cuando los tachos se llenan, los CPC se encargan de reportarlo y la empresa Ambiental Cord se encarga de recolectar y transportar el aceite a una planta de tratamiento especializada. “Para nosotros ha sido beneficioso vincular el sector público con el privado porque esta política, en última instancia, a los vecinos y a las vecinas les sale cero pesos”, apunta Andrés.
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Del residuo al recurso
El aceite recolectado a partir de este proyecto no se desecha, sino que se transforma en una variedad de productos útiles y sostenibles. «Depende de la calidad del aceite, la industria a la cual puede ir, pero todo es aprovechable», afirmó Andrés. El aceite usado puede convertirse en biocombustibles, biodiesel, jabones, champús, velas, alimento balanceado para animales e incluso puede ser utilizado por la industria cosmética.
Beneficios multifacéticos
Aceite Circular no solo protege el medio ambiente, sino que también genera beneficios económicos y sociales.
- Protección ambiental: Reduce la contaminación del agua y el suelo, y promueve la conservación de los recursos naturales.
- Economía circular: Fomenta la reutilización y el reciclaje, impulsando un modelo económico más sostenible.
- Empleos verdes: Crea oportunidades laborales en el sector del reciclaje y la economía circular.
- Conciencia ciudadana: Educa a la población sobre la importancia del reciclaje y la responsabilidad ambiental.
“La parte más difícil de este proyecto no es generar conciencia, porque los vecinos de Córdoba a diferencia de otros lugares del país tienen un alto nivel de conciencia ambiental. El desafío está en generar la información necesaria para que el vecino conozca este nuevo servicio”, apunta Andrés.
“Por cuestiones de volúmenes, el fuerte de este proyecto está en levantar el aceite usado de los grandes generadores, pero también quisimos prestarle este servicio a los vecinos, para que ellos también tengan la posibilidad de hacer algo útil con este residuo, y no tirarlo en las cloacas o en una bolsa, para que luego termine en un punto enterramiento”, explica Andrés y suma: “Este es un paso más para que entre todos podamos contribuir para tener una ciudad limpia, linda, y ambientalmente sostenible, una ciudad en la que todos estemos orgullosos de vivir”.