El campo en el tanque: Córdoba lidera la revolución del bioetanol
Cada vez que un conductor enciende su vehículo en cualquier punto del mapa argentino, hay un porcentaje de campo cordobés impulsando ese motor. Actualmente, la legislación nacional establece un corte obligatorio del 12% de bioetanol en la mezcla de todas las naftas comerciales que se expenden en los surtidores del país. Lejos de ser un detalle menor, esta cifra esconde detrás a una industria pujante donde la provincia de Córdoba se corona como la líder absoluta.
El peso de Córdoba en los surtidores
Argentina ocupa el octavo lugar a nivel mundial en la producción de bioetanol. De esa torta nacional, Córdoba aporta aproximadamente la mitad de la producción total del país (con cifras históricas que oscilan entre el 45% y el 52% según la campaña). Mientras que provincias como Tucumán basan su producción en la caña de azúcar, Córdoba ha sabido sacarle el máximo provecho a su principal riqueza agrícola: el maíz.
Más del 70% del bioetanol a base de maíz de toda la Argentina se destila en las megaplanatas ubicadas en territorio cordobés. Estas instalaciones no solo son un orgullo tecnológico, sino que representan un complejo entramado de agregado de valor en origen.
Un círculo virtuoso: Economía y Medioambiente
El impacto de esta industria va mucho más allá de las estaciones de servicio. Transformar el maíz en combustible verde significa:
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Sustentabilidad ambiental: El bioetanol reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.
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Agregado de valor: En lugar de exportar el grano crudo, el maíz se industrializa en la misma provincia donde se cosecha.
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Subproductos clave: El proceso de destilación no genera desperdicios. De allí se obtiene la «burlanda», un alimento de altísima calidad proteica para el ganado vacuno y porcino, cerrando el círculo productivo. Además, se recupera dióxido de carbono (CO2) que se utiliza, por ejemplo, en la industria de las bebidas gasificadas.
Hacia el futuro de la bioenergía
Con una capacidad instalada de primer nivel, la industria cordobesa se encuentra preparada para abastecer futuros aumentos en el corte de las naftas. Sectores productivos y gubernamentales impulsan elevar ese 12% a un 15% o más en los próximos años, un salto que significaría menos importación de petróleo, más ahorro de divisas para el país y más trabajo para los cordobeses.
Hoy, llenar el tanque es también apoyar a la industria y al campo. Córdoba no solo produce alimentos para el mundo, sino que también refina la energía limpia que mueve a toda la Argentina.
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