La escuela Arias Bazán lleva más de dos décadas en pie. A lo largo de ese recorrido atravesó momentos buenos y otros no tanto, pero para su fundador, Alejandro Arias Bazán, nunca fue una opción bajar los brazos. Hablar de fracasos, dice, no tiene sentido: prefiere hablar de contextos, desafíos y decisiones. Como emprendedor primero y empresario después, aprendió a leer el panorama, adaptarse y seguir adelante. Esa capacidad de gestión es la que le permitió consolidarse como uno de los principales referentes del maquillaje en Córdoba, y su experiencia resulta valiosa para cualquiera que busque crecer con un emprendimiento propio.
Con esta idea en mente, este viernes 27 de junio el maquillador y empresario llevará adelante un taller vivencial junto al coach ontológico Damián Villaronga, titulado Vuela Alto. Aunque está destinado a un público amplio, Arias Bazán aclara que “tiene un perfil para aquella persona que necesita emprender”, y marca la diferencia: “no es el típico taller para emprendedores”.
Vuela Alto propone hablar desde la experiencia, compartir herramientas útiles y evitar discursos vacíos, con el objetivo de generar un espacio real donde las personas puedan revisar sus decisiones y reformular sus estrategias, tanto en lo profesional como en lo personal.
—Mirando hacia atrás, a cuando estabas dando tus primeros pasos, ¿cuál considerás que fue el momento más desafiante para vos como emprendedor?
—El momento más desafiante como emprendedor tal vez no fue la construcción de lo que yo tenía pensado, sino el enfrentarme a los gastos que ese emprendimiento había generado. Todo el mundo piensa en armar, pero pocas personas son conscientes de que después hay que afrontar un período hasta que el emprendimiento funcione. Esa fue una de las cosas más desafiantes para mí.
—¿El salto de emprendedor a empresario se dio de manera consciente? ¿Recordás el momento en que dijiste «esto ya es otra cosa»?
—Yo considero que una persona emprendedora es alguien que recién se inicia, con recursos limitados o normales. Pero uno empieza a ser empresario cuando asume otro tipo de obligaciones, especialmente al tener personas a cargo. Cuando tenés dos o tres empleados, ya rompiste una barrera: dejás de ser solo emprendedor.
—¿Tres consejos clave para alguien que está empezando?
—Primero, que revea su producto y logre que se diferencie. No tiene que ser totalmente original, pero sí tener una vuelta de rosca que lo haga destacar. Segundo, observar muy bien la ubicación: a veces el problema no es el producto, sino dónde lo estamos ofreciendo. Si vamos a invertir, hay que planificar. Y tercero: paciencia. Todo arranca de a poco. Y no menor, educación financiera. Hay que aprender a manejar y ahorrar para los meses en los que los ingresos no acompañan.
—¿Sentís que Córdoba es una ciudad amigable con quienes emprenden?
—Sí, totalmente. Córdoba tiene un perfil extremadamente amigable. Los cordobeses tenemos un sentir, una luz especial. Nos animamos, somos extrovertidos, y ese espíritu representa el 90% de cualquier emprendimiento.
Sobre Vuela Alto
Además de ser una charla genuina y sincera de alguien que conoce el recorrido, Vuela Alto también propone el intercambio. “La idea es que quienes quieran puedan contar sus experiencias. No es obligatorio hablar, nadie va a ser expuesto. Pero quienes se animen, van a poder hacerlo”, aclara Arias Bazán.
El taller nace con la intención de repensar conceptos clave para quienes emprenden. Aunque en un inicio se pensó con varios ejes temáticos, en esta primera edición se enfocará en dos aspectos fundacionales: la manera en que interpretamos el fracaso y la necesidad de transitar los duelos de forma consciente.
El primer eje pone en debate el vínculo entre el supuesto fracaso y la autoestima. Arias Bazán sostiene que muchas veces se etiquetan como fracasos situaciones que, en realidad, son aprendizajes, señales o simplemente parte del camino. “Fracaso suena a final, a nunca más. Y no es así”, asegura. Desde su experiencia —atravesada por vivencias personales, terapia y reflexión—, resignificar esos momentos también cambia la forma en la que nos posicionamos ante la vida.
El segundo tema, en tanto, aborda los duelos. No solo los vinculados a la muerte, sino también aquellos ligados a pérdidas emocionales, laborales o afectivas. Arias Bazán enfatiza la importancia de darles lugar, de procesarlos, sin negar su impacto pero sin permitir que se conviertan en un freno.
Vuela Alto busca generar un ambiente de confianza, donde el aprendizaje no solo venga de lo que se dice, sino también de lo que se comparte. Es una propuesta distinta, real y sin fórmulas mágicas. Porque emprender, como la vida misma, requiere revisar, aceptar y volver a empezar, cuantas veces sea necesario.
Para ir
Vuela Alto. 27 de junio. 18.30 hs. Hotel de la Cañada (Av. Marcelo T. de Alvear 580). Entradas ya disponibles en Passline.