Emprender a los 19 años, equivocarse, volver a intentar y sostener un proyecto durante casi una década no es algo habitual. Mucho menos en un rubro que, al momento de comenzar, prácticamente no existía en Córdoba. Esa es la historia de Barbería Popular, un proyecto que hoy cuenta con siete sucursales (seis de ellas dentro de shoppings) y que nació cuando las barberías eran una rareza y el corte masculino todavía estaba atado a la lógica de la peluquería tradicional.
Detrás de la marca están Matías Manavella, fundador, y Salvador “Salvi” Martín, socio. Ambos se conocieron siendo muy jóvenes y, sin un plan rígido ni manuales de emprendedurismo, fueron construyendo un negocio que creció al ritmo de prueba y error, aprendizaje constante y adaptación a los cambios del contexto.
“Arrancamos cuando no había barberías en Córdoba. Había dos, nada más”, recuerda Manavella en diálogo con CBA Viva. Hoy, el panorama es muy distinto, pero Barbería Popular logró consolidarse como una de las propuestas más reconocidas del sector.
Una idea simple en el momento justo
El germen del proyecto aparece hace unos 9 años, cuando Matías, junto a un amigo que luego se desvincularía del negocio, abre una primera barbería dentro del Dino de Rodríguez del Busto. En ese momento, el concepto todavía no tenía nombre propio ni una identidad clara, pero sí una intuición: había una demanda insatisfecha.
“Habíamos viajado a Europa y allá vimos el concepto de barbería. Acá todos los hombres se cortaban el pelo en peluquerías y tenías que esperar que termine una mujer con un color para recién poder cortarte vos. Esa era la realidad”, explica Manavella.
La propuesta era clara: un espacio pensado exclusivamente para hombres, con foco en el corte de pelo masculino y el arreglo de barba, mucho antes de que la barba se volviera tendencia.
De empleado a socio: la llegada de «Salvi»
Un año después de aquella primera experiencia aparece Salvador Martín. En ese momento, Barbería Popular todavía no existía como marca, pero el proyecto ya mostraba señales de que podía crecer.
“Yo entré como encargado, recepcionista. No cortaba el pelo al principio”, cuenta Salvi. Conseguir barberos era difícil y el rubro todavía estaba en construcción. “Hoy hay barberos por todos lados, pero en ese momento no era así, eran peluqueros”, recuerda.
El punto de inflexión llegó cuando Manavella le propuso capacitarse para cortar el pelo. “Hice un curso, después me fui perfeccionando con chicos que ya trabajaban ahí. Cubría francos, hacía de encargado y también cortaba”, relata.
Ese aprendizaje en la práctica marcó el inicio de una sociedad que ya lleva más de siete años.
El nacimiento de Barbería Popular
En 2017, tras la salida del socio original, el proyecto toma forma definitiva. “Ahí abrimos el local frente al Hiper Libertad de Lugones, que hoy es la sucursal más vieja que tenemos. Ahí nace Barbería Popular como marca”, explica Salvi.
Hasta entonces, el primer local se llamaba Barbería 96. Con el nuevo nombre llegó también una identidad más clara y una decisión estratégica que sería clave para el crecimiento: apostar fuerte por los shoppings.
Crecer en shoppings, un diferencial clave
Actualmente Barbería Popular cuenta con siete sucursales, seis de ellas dentro de centros comerciales. Para Manavella, ese no es un dato menor, sino el corazón del concepto. “El shopping te da estacionamiento cómodo, la posibilidad de hacer otras cosas, venir en familia, ir al súper. Abrimos domingos y lunes, todos los días estamos cuando el cliente nos necesita”, explica.
La modalidad sin turno es otro de los pilares del modelo. “Llegás, esperás como mucho 20 minutos y te cortás el pelo. Mientras tanto, podés dar una vuelta por el shopping. Vienen muchas familias, el padre se corta el pelo mientras la madre va con los chicos”, describe.
Ese combo de ubicación, horarios amplios y practicidad les permitió diferenciarse, incluso cuando el mercado se volvió más competitivo.
Emprender siendo chicos: aciertos, errores y aprendizaje
Cuando arrancaron, Matías y Salvador tenían apenas 19 años. Ambos estudiaban y ninguno imaginaba que ese proyecto terminaría convirtiéndose en su principal actividad.
“Éramos re chicos. Estábamos estudiando, recién salidos del colegio. Yo estudiaba contador y trabajaba en la barbería al mismo tiempo”, recuerda Manavella. Antes de eso, había tenido un primer intento fallido: un local de alpargatas en Carlos Paz que no funcionó. “Fue un aprendizaje enorme. El segundo negocio fue la barbería y, sin dudas, fue el que mejor me fue”.
El desafío de liderar equipos jóvenes
Barbería Popular emplea a decenas de jóvenes, muchos de ellos en su primera experiencia laboral. Para sus fundadores, ese es uno de los mayores desafíos del día a día. “Lo que más nos cuesta es lidiar con gente. Muchos chicos tienen entre 18 y 20 años y vienen con la mentalidad del secundario”, admite Matías y suma: “Hay que acompañarlos, guiarlos, enseñarles la responsabilidad que implica un trabajo”.
Lejos de verlo solo como un problema, también lo entienden como parte del sentido del proyecto. “Es lo que disfrutamos. Sin eso sería todo muy fácil”, explica.
Emprender no es igual a trabajar menos
En el imaginario colectivo, emprender suele asociarse a mayor libertad, y más tiempo libre. Pero Salvador reconoce que la experiencia demuestra que es todo lo contrario. “Mucha gente dice ‘quiero emprender para no trabajar tanto’ y para mí es al revés. No tenés horarios. Un sábado a las once de la noche te escriben y tenés que resolver”, explica.
Las responsabilidades, coinciden ambos, son constantes y con casi 10 años de recorrido, ambos coinciden en que no hay recetas mágicas, pero sí aprendizajes claros.
“Al principio cuesta, es difícil y hay que ponerle mucho empuje. Lo más importante es perseverar”, precisa Matías y también aconseja no quedarse paralizado por el contexto. “En vez de enfocarse solo en la caída de ventas, hay que pensar en cómo mejorar: el servicio, la atención, la capacitación”, recomienda.
Salvador, por su parte, suma que es clave «estar encima del negocio». “El secreto es prestarle atención, estar presente, buscarle la vuelta. Hay momentos más fáciles y otros más difíciles, pero se puede”.
Un proyecto que sigue creciendo
A pesar del contexto económico y de un mercado cada vez más competitivo, Barbería Popular sigue en movimiento. Con siete sucursales activas y una marca ya instalada en Córdoba, el desafío ahora es sostener la calidad, adaptarse y seguir creciendo sin perder la esencia.
“El cordobés valora este tipo de propuestas”, afirma Manavella. “Le gusta estar presentable, tener un lugar pensado para hombres. Y la verdad es un orgullo decir que, incluso si no fuera mi proyecto, sería un lugar al que yo iría como cliente”, cierra Matías.