En el deporte aprendió disciplina, constancia y resiliencia. Pero fue en el mundo de los negocios donde Gastón Giussani tuvo que volver a poner todos estos valores en práctica. Tras su paso por el tenis profesional, incursionó en la gastronomía con varios locales y una franquicia que parecía sólida, hasta que la pandemia borró en pocos meses lo que había construido. Con 34 años tuvo que vender todo su capital para pagar deudas e indemnizaciones, quedó en cero, y se vio obligado a volver a vivir con sus padres pero, lejos de rendirse, encontró en esa crisis una oportunidad para reinventarse.
Desde el garaje de la casa familiar y con apenas una computadora como recurso, comenzó a formarse en venta online y a diseñar un proyecto que terminó convirtiéndose en MonkyForce, la marca deportiva cordobesa que hoy reúne a más de un millón y medio de seguidores en redes y que prepara su desembarco internacional.
“Siempre soñamos con que fuera más que ropa: una comunidad, un mensaje, algo que motive a la gente a superarse”, resume Giussani en diálogo con CBA Viva. “Lo que nosotros siempre tratamos de hacer es que no sea solo ropa. Queremos que sea un movimiento, una comunidad. Buscamos que la gente se identifique, que sienta que forma parte de algo más grande. Por eso en nuestras redes casi nunca mostramos los productos: mostramos un mensaje. Eso es lo que nos permite competir contra marcas enormes sin entrar en la pelea por el precio”, suma.
Gastón habla en plural porque además de ser una comunidad con su público, la gente que trabaja con él también se caracteriza por tener «puesta la camiseta» del negocio. «Todo el equipo que trabaja en esta marca comparte la misma cultura. Creen tanto en este sueño como yo. Cada uno pone el cuerpo y el alma desde su lugar para que esto funcione… para demostrar que, desde Córdoba, con garra, cabeza y corazón, se puede trascender fronteras», apunta.
Aprender del camino
Los comienzos, reconoce Gastón, estuvieron llenos de errores y aprendizajes. Fue un recorrido marcado por la intuición y la prueba constante que hasta el día de hoy continúan puliendo. Giussani se reconoce como parte de un ecosistema emprendedor que no deja de reinventarse.
–Si tuvieras que iniciar otro negocio desde cero, ¿qué hiciste en MonkyForce que repetirías con cualquier otro negocio?
–Pensar en grande. Aunque sea un proyecto muy chiquito, siempre hay que tener una visión que abarque algo más grande y no hacer las cosas a medias. Esa mirada global fue lo que nos diferenció. Con lo poquito que teníamos intentamos hacer cosas buenas, pero siempre pensando en grande.
–¿Qué le recomendarías a alguien que tiene ganas de emprender en Córdoba?
–Que no se desanime si está pasando un mal momento. Muchas veces las mejores oportunidades vienen disfrazadas de crisis. A mí me pasó con la gastronomía: parecía el final, pero fue el inicio de algo mucho mejor. En el deporte uno aprende a perder y a volver a levantarse, y ese hábito sirve mucho para los negocios. Lo importante es animarse a dar el primer paso, incluso en contextos difíciles.
–¿Sentís que Córdoba es una provincia amigable para emprender?
–Si están las ganas, sí. Al no haber tanta competencia, hay más oportunidades para empezar. Claro que cuando trabajás online la exigencia es enorme, porque estás a un click de cualquier comparación con marcas internacionales. Eso te obliga a ser creativo, a dar siempre lo máximo y a estar despierto. El emprendedor argentino, en general, tiene una capacidad tremenda de reinventarse, y eso es una fortaleza.
El futuro de MonkyForce
El próximo paso de la marca es abrir su primer local físico en septiembre, abrir nuevos mercados en el exterior y comenzar a proyectar un modelo de franquicias. Sin embargo, la esencia no cambia: construir comunidad. “Nos interesa que MonkyForce no dependa de un nombre propio, sino que el protagonista sea el mensaje. Queremos que la marca lleve la bandera argentina al mundo, que inspire a nuevas generaciones y demuestre que desde Córdoba también se pueden hacer cosas grandes”, precisa.
De fracaso a resiliencia, de un garaje a una proyección internacional, la historia de MonkyForce es también la de tantos emprendedores que eligen levantarse y volver a empezar. Giussani lo resume con la misma convicción con la que alguna vez entraba a la cancha: “Lo importante no es ganar siempre, sino resistir y volver a jugar. Con garra, cabeza y corazón, desde Córdoba podemos trascender fronteras”.